Os propongo hacer un pequeño experimento. Id y preguntadles a algunos de vuestros progenitores sobre qué es un Game Designer y analizad su reacción. Luego, haced lo mismo con vuestros colegas más afines, y por último, hacedle la misma pregunta a alguien que trabaje como desarrollador de videojuegos. ¿Qué resultados habéis obtenido? Os daré un pequeño adelanto que suele darse en la mayoría de los casos; ninguna respuesta coincide. Es curioso ver este fenómeno, ya que si hiciéramos el mismo experimento con el perfil de “panadero” la respuesta habría sido unánime por parte de los tres grupos.




 

Las profesiones evolucionan, al igual que nuestra sociedad y sus demandas. Algunas permanecen intactas desde tiempos inmemoriales y otras van apareciendo a la par que la tecnología se va haciendo más sofisticada. Y es que es así, cuanto más rápido evoluciona una industria, más se ramifican sus perfiles profesionales.  Esto acarrea un pequeño problema: La tecnología condiciona tan rápido nuestra forma de trabajar que a veces no da tiempo a consolidar los nuevos puestos de trabajo, encontrándonos casos en los que un perfil emergente es ocupado por un profesional que no ha sido preparado expresamente para ello. ¿Por qué? No ha dado tiempo a formarle y mucho menos analizar qué es exactamente lo que está demandando el perfil.

En la industria del videojuego tenemos un ejemplo muy claro de este proceso adaptativo. Hasta hace relativamente poco (50 años) los desarrolladores de videojuegos eran exclusivamente programadores. Personas que vivieron esa época todavía tienen esa representación en su cabeza y las respuestas de vuestros padres seguro que van en esa línea. Es más, lo normal es que el término “Game Designer” les suene a chino y no podemos culparles.

Con la sofisticación tecnológica de la industria, la realidad es ahora mucho más compleja y aquí se muestra un pequeño esquema de los perfiles más demandados.

Game designer

Obviamente, a mayores los recursos para desarrollar un videojuego más se ramifican los perfiles, de tal forma que cada profesional puede encargarse de una tarea concreta dentro de su campo de competencias (ej. Game Artist – Rigger/Animation). Si echamos un vistazo a todos estos roles, creo que a todos nos puede quedar más o menos claro de dónde vienen, cuál ha sido su formación y qué se espera de ellos, excepto quizás uno. El Game Designer.

La figura del Game Designer es tan nueva que a algunos les cuesta asumir que sea un perfil profesional concreto y no un rol asumido por cualquiera de los perfiles mencionados anteriormente (programación, arte o sonido). Es más, si nos damos una vuelta por estudios pequeños lo que suele ocurrir es precisamente esto; el Game Designer suele ser un pogramador o un artista que se ha aventurado por el mundo del diseño conceptual a todos los niveles. ¿Podemos concluir entonces que no existe un Game Designer como tal? ¿Que simplemente es un rol asumido por otros perfiles? Vamos a seguir cavando un poco más y luego os cuento.

¿Qué hace un Game Designer?

Esta pregunta es fácil. Todos nos podemos hacer una idea aproximada de cuáles son sus tareas y la mayoría de definiciones coinciden en describirlo como “aquel profesional que se encarga del diseño del contenido del juego y de elaborar las mecánicas del mismo en periodo de pre-producción y del diseño del gameplay, escenarios, storyline y personajes en periodo de producción”. En definitiva, estamos hablando del director de la orquesta.

Pero esta definición se queda un poco corta. Vamos a subir un poco el nivel de dificultad a ver que encontramos.

Game designer

¿Qué requisitos debe cumplir un Game Designer? ¿Cuál debe ser su formación?

Aquí es cuando la cosa se enturbia y aparece la polémica. En España ya existen diversos másteres de diseño de videojuegos donde forman sobre diversas áreas de los mismos como programación, arte, animación, sonido e incluso marketing. Pero creo que nos olvidamos de un factor, para mi crucial, y que no se tiene tan en cuenta a la hora de diseñar, el factor humano.

Un Game Designer debe saber sobre videojuegos (programación, arte y diseño), pero más aún sobre los jugadores a los que pretende dirigirse, cómo captar su atención y retenerla, sobre los procesos de aprendizaje, sistema de recompensas y logros, inmersión, tipos de condicionamiento… Hablamos de psicología y sociología. También debe saber cómo contar una buena historia, cómo diseñar perfiles de personajes que sean carismáticos y crear tramas y subtramas que tengan sentido, cómo mantener el ritmo…Hablamos de narrativa y storytelling. En resumen, áreas que no suelen encontrarse en el programa de un máster de desarrollo de videojuegos y que son esenciales para el buen desempeño de un diseñador.

Debido al perfil tan variopinto que presenta el Game Designer es natural que hayan aparecido profesionales de diversas ramas (psicología, sociología, periodismo, filosofía e incluso filología) que hayan decidido plantar su bandera en lo que podríamos considerar “tierra de nadie”. Y es que la pregunta que suelen hacerse es la siguiente, ¿para ser Game Designer tengo que gastar mi tiempo y mi dinero en un máster para programar y hacer monigotes animados en un programa de diseño? Ciertos conservadores dirán que sí, que cuanto más profundices mejor, pero la realidad es que esas tareas ya están asumidas por otros perfiles. ¿Necesitas conocerlas? Por supuesto, pero obviamente no al nivel de un máster y ni mucho menos es lo que se te va a pedir en la práctica que hagas.

El hecho de ser o no un Game Designer no lo define un título académico ni tampoco la cantidad de juegos a los que hayas jugado. Por suerte o por desgracia, es un perfil que aparte de demandar conocimientos también demanda hechos, un portfolio donde demuestres que sabes de lo que hablas y que ya llevas tiempo desarrollando  independientemente de cual haya sido tu formación base. De hecho, cierto desarrollador me comentó una vez: “Para ser un buen Game Designer olvídate de hacer másteres o cursos, diseña, diseña en las Jams y aprende equivocándote”. El autodidactismo parece ser ahora mismo la solución más eficiente y económica, aprender sobre diversas áreas y aprovechar la oportunidad que ofrecen ciertos programas de diseño de videojuegos que no requieren de un nivel de programación profundo para poder empezar a desarrollar pequeños proyectos.

¿Quieres diseñar videojuegos? Ahora tú pones los límites.